Tipos de Piercing y salud

Los piercings son objetos que van más allá de la decoración corporal, están llenos de significados culturales, su entrada en la sociedad moderna no refleja más que el refrescamiento de su uso desde la antigüedad en múltiples culturas, aun cuando muchos son joyas expuestas su uso no siempre es manifiesto siendo algunos ocultos.

¿Qué son los piercings?

La palabra piercing viene de “to pierce” que en inglés significa agujerear o perforar. Los piercings son objetos de joyería o piezas de valor simbólico muchas veces asociados a la estética que son insertados en la piel o mucosas a través de perforaciones generando una modificación corporal.

¿Para qué sirven los piercings?

El valor del piercing y su significado está cargado de un alto contenido simbólico y pueden significar entre otros:

  • Un cambio en el patrón de belleza o moda
  • Puede ser visto como una manifestación estética que toma la forma de arte corporal por lo que no es de extrañar verlos asociados en estos casos a tatuajes
  • Un símbolo de personalidad expresando una marca de identidad más allá de un simple un gusto personal
  • En ocasiones son objetos cargado de espiritualidad o cercano a alguna religión, a veces incluso pueden representar la mortificación del cuerpo
  • Pueden servir para identificar a una persona con una subcultura
  • Por otro lado, puede ser un objeto vinculado al erotismo
  • En algunas culturas pueden ser usados para señalar el que se haya alcanzado la madurez sexual
  • Pueden ser un signo de pluralidad
  • Pueden ser usados como un símbolo de auto-confirmación

Este vasto campo de significados ha venido reforzando su uso y aceptación en la sociedad moderna además que los hace ricos en sus posibilidades de estudio desde el campo de la semiótica.

Consideraciones para la salud del uso de los piercings

Usar un piercing implica una perforación de la piel, un cartílago (el de la oreja, por ejemplo) o una mucosa lo que significa hacerlos más vulnerables a algunos gérmenes tanto mientras ocurre el proceso de cicatrización de la zona perforada como a largo plazo cuando pueden generar vulnerabilidades por otros mecanismos como, por ejemplo, el trauma constante en las encías para quienes usan piercings orales. Los piercings colocados en zonas de baja irrigación sanguínea como el cartílago de la oreja, tardan más en sanar.

Es de destacar el uso del piercing ha encontrado resistencia en asociaciones de salud como algunas dentales que se oponen al piercing oral, en la lengua, los labios o las mejillas. Las asociaciones de dermatología también se han opuesto en varios manifiestos a la colocación de los piercings, salvo el vinculado a la perforación más habitual del lóbulo de la oreja. Hay organizaciones que no aceptan donaciones de sangre de portadores de Piercings hasta un año después de colocado por suponer que pueden tener un aumento del riesgo de transmisión de enfermedades a través de la sangre.

Algunas enfermedades cuyo riesgo de padecerla aumentan con el uso del piercing son: Hepatitis B, Hepatitis C, tétanos, VIH, Alergias cutáneas a los materiales de fabricación, infecciones por bacterias (abscesos, endocarditis), lesión de algún nervio en la zona de perforación, hemorragias, hematomas, sepsis, etc.

Algunos cuidados a considerar a la hora de colocarse un piercing

Las complicaciones que pueden derivarse del uso de los piercing no solo se producen durante la perforación, sino también en cualquier momento a lo largo de la vida de la joya en el cuerpo. La mayor parte de las complicaciones se originan en la falta de medidas higiénicas, ya sea en la colocación del piercing como en la limpieza y/o cuidado posterior a su inserción. La probabilidad de aparición de efectos indeseables adicionalmente depende de la región anatómica en la cual se localiza el piercing.

La higiene de la zona que será perforada es de vital importancia para evitar infecciones ya que en ocasiones éstas pueden ir más allá de sólo tener que retirar el adorno y requerir cuidados médicos importantes.

Sobre los cuidados locales que han de tener quienes se coloquen piercings encontrarán mucha información en internet pero toda ronda alrededor de lo mismo: mucha limpieza, cura de la zona perforada dos o tres veces al día según el caso, vigilancia de los cambios de coloración de la zona, tratar de mantener la zona seca (imposible en la boca) y observar si aparece la presencia de secreciones. Si observa enrojecimiento, dolor y supuración debe acudir a un médico. Los piercings en las mucosas deben ser cuidados con sustancias antisépticas que favorezcan la curación de la zona perforada.

Es recomendable no hacerse perforaciones en locales donde no se guarden las medidas higiénicas indispensables ya que pueden predisponer al contagio de enfermedades transmisibles o a infecciones, de la regulación para ellos hablaremos más adelante en este post.

Muchas personas tienen sus propios dispositivos automáticos para perforaciones que han de conservar estériles. Las perforadoras tipo “pistola” de uso recurrente suelen no estar estériles y no poderse esterilizar, mucho cuidado con eso pues su reutilización es una forma fácil de contraer enfermedades como la hepatitis B o hepatitis C, por ello en sitios como México se prohíbe su uso. Las agujas usadas deben ser descartables, fabricadas para ese fin y una por persona. Quien hace la perforación debe hacerlo con guantes, ha de conocer y poner en práctica las normas de asepsia y antisepsia. El proceso de curación y cicatrización es variable según el tejido perforado. En ese período las medidas higiénicas deben seguirse al pie de la letra.

Algunos de los tipos de piercing más populares

Piercing en la oreja

Las perforaciones en las orejas son las más difundidas en la cultura occidental puesto que antes se practicaba con frecuencia en las niñas, incluso en lactantes (es decir sin consentimiento), como una forma de tener una forma de colocarse aretes o pendientes en los lóbulos de las orejas que eran en esa época más vistas en su sexo. Afortunadamente esto ya no es del todo así, muchas chicas se hacen perforaciones por voluntad propia para colocarse algún arito y los chicos ahora los usan con elevada frecuencia dando un sin número de significados a su uso y ubicación.

Si la perforación incluye el cartílago de la oreja que es menos vascularizado que el lóbulo la cicatrización es más lenta y puede incluso llegar a suceder de 6 a 12 meses, mientras que en el lóbulo de la oreja la cicatrización oscila de 3 a 7 meses. El cartílago tiene más propensión a infectarse.

Tipos de piercings usados en la oreja

En el oído externo hay una gran cantidad de posibilidades que han sido usadas para colocar dispositivos:

Piercings del lóbulo de la oreja: Es el más común de todos, puede ser más de uno e incluso usarse dilatadores para agrandar la perforación.

Piercing Helix: Cubre el pliegue anterior de la oreja, desde el tragus hasta el lóbulo.

Piercing Tragus: Queda como su nombre lo dice en el trago o tragus de la oreja, un pequeño cartílago que tenemos por del delante de la entrada del oído.

Piercing Antitragus: Va en el cartílago opuesto al tragus. En esta posición suelen usarse pendientes curvos. Es una zona de difícil cicatrización.

Piercing Snug: Va por encima del anterior

Piercing Rook: Se dice que su colocación es más dolorosa, va en el cartílago en forma de plicatura que se ubica sobre el tragus.

Piercing Daith: Se ubica en el cartílago interno de la oreja

Piercing industrial: Es mucho más grande pues se trata de una barra que une la parte superior de la oreja con algún nivel del helix.

Piercing Caracola: Abraza el interior y el exterior de la oreja

Piercing outer conch: ubicado en la parte superior de la oreja.

Piercing orbital: Es paralelo al helix bajo y se ancla por dos perforaciones.

Piercing en la lengua

La lengua y el frenillo de la lengua pueden cicatrizar luego de la perforación de 1 a 2 meses. Siempre hay que recordar que la boca es una cavidad llena de gérmenes y que el cuidado de estas perforaciones se acompaña del uso de una escrupulosa higiene bucal, las infecciones aquí suelen ser frecuentes. Se ha visto que los piercings colocados en localización lateral de la lengua son los que se alzan con mayor cantidad de hallazgos clínicos. La lengua puede llegar a hincharse de modo importante y hay que acudir al médico si esto sucede ya que puede obstruir la vía aérea. No es de extrañar que un piercing colocado en la lengua pueda lesionar un nervio con manifestaciones motoras, dadas por parálisis, o sensoriales (hiperestesia, hipoestesia o anestesia) llevando incluso a alteraciones del gusto. Según sean los materiales del piercing pueden originar alergias o a largo plazo erosionar o romper dientes. Eso sin contar que nos lo podemos tragar. Si se ha colocado un piercing en la boca es recomendable que emplee enjuagues con antibacterianos mientras cicatriza.

Piercing en los genitales

Los genitales femeninos cicatrizan más rápidamente que los masculinos siendo que perforar genitales femeninos puede llevar a un período de cicatrización de 2 a 3 semanas, mientras que la perforación en la piel que recubre los genitales masculinos puede alcanzar un tiempo de curación de 2 a 6 meses. Es de hacer notar que las relaciones sexuales en este período ponen en riesgo de infección la zona perforada. Las medidas higiénicas son de gran importancia es aconsejable utilizar preservativo durante el período de cicatrización de la perforación. El uso de espermicidas y/o lubricantes pueden asociarse a irritaciones. Se debe evitar el contacto oral así que el sexo oral no debe ser llevado a cabo en este período. Algunas de las complicaciones de su uso son: Tiempos de cicatrización prolongados, contagio de enfermedades de transmisión sexual, rotura del preservativo, infertilidad, infecciones ascendentes prostáticas en piercings uretrales, infecciones testiculares en piercings escrotales, enfermedad inflamatoria pélvica, problemas durante el parto por vía vaginal, lesiones traumáticas durante el acto sexual, rupturas uretrales, parafimosis, priapismo, gangrena de Fournier, entre otros.

Piercing en el ombligo

Similar al lóbulo de la oreja es una zona con buen aporte de sangre por lo que es más probable que actúen con éxito los mecanismos de defensa que se enfrentan a las infecciones facilitando una buena cicatrización. Hay que tener mucho cuidado con la higiene de esta área para evitar inconvenientes y la posibilidad a hipersensibilidad o alergias a los materiales del dispositivo. La forma del agujero dependerá también de si la persona no tiene tendencia a formar queloides que pueden terminar en una cicatriz más que en una zona bella y es posible que la herida pueda verse irritada por la ropa ajustada.

Piercing en la ceja

El agujerear las cejas para colocar un piercing puede tener un período de curación aproximado de 5 a 9 semanas sin embargo no está exento de complicaciones, nunca debemos olvidar que hacia esa zona se ubican las glándulas lacrimales (ver estructura “a” en la figura anexa) y su conducto excretor . Puede además complicarse con infecciones a nivel del folículo piloso.

Tear system

Piercing en la nariz

Los piercings en la nariz suelen ser los segundos en frecuencia luego del lóbulo de la oreja. Las Fosas nasales cicatrizan normalmente en un período de 6 a 8 semanas. El cartílago puede dar problemas si es perforado. Es una zona propensa a las infecciones además por la humedad reinante. Entre las complicaciones que puede dar la perforación en esta área está la formación de granulomas, queloides y cuando se infectan la aparición de pústulas o abscesos que puedan llevar a infecciones mayores u obstrucción de la vía aérea.

Materiales del que están hechos los piercings

Los materiales de elaboración son de gran importancia, el níquel es uno de los más asociados a alergias presumiblemente por hipersensibilidad asociada al uso de bisutería. Se deben evitar los dispositivos hechos de aleaciones de cobre, plata y bañados en oro (el oro se usa de otra manera como veremos un poco más adelante). Para la primera colocación no se recomiendan materiales porosos que llevan fácilmente a infecciones ni que predispongan a alergias como hueso, madera o plata. En la primera colocación se recomienda usar piercings de titanio, oro o acero quirúrgico, que son mejor tolerados.

Titanio: es el material considerado más biocompatible, con él se fabrican prótesis médicas y herramientas quirúrgicas, suele usarse para evitar posibles alergias, también es muy liviano y resistente.

Acero quirúrgico: Son los más populares, pesan más que los de titanio.

Oro y platino: costosos, están junto con el titanio y el acero entre los metales que generalmente se recomiendan para la primera perforanción. Cuando se usa el oro se recomienda debe ser al menos de 14 quilates y en perforaciones recién efectuadas, deben ser de al menos 18 quilates (75% de oro)

Silicona: son flexibles por lo que se usan en sitios como la boca pero tienen una baja resistencia.

Centros que cumple con las normas para colocar piercings

La proliferación de lugares donde se venden y colocan sin regulación sanitaria los piercings hace a esta práctica menos segura por ello se han formulado en varios países normativas para reducir los riesgos a los que se exponen quienes se someten a ello.

En muchos países, como es el caso de España, existen normas higiénico-sanitarias que han de cumplir los establecimientos que se dedican a la colocación de piercings, en ellos destacan la Titulación, certificado de profesionalidad o acreditación parcial exigibles a los aplicadores del método, las medidas higiénico-sanitarias que deberán observar, las características de los establecimientos e instalaciones deberán garantizar la prevención de riesgos higiénico-sanitarios. Estas disposiciones regulan las responsabilidades de las personas titulares de estos negocios independientemente que la actividad de colocación de piercing sea realizada por terceras personas. Las normas son de cumplimiento obligatorio y versan en muchos de sus apartados sobre las medidas de mantenimiento, desinfección y esterilización  de los equipos usados. Así que si se va a colocar un piercing le recomendamos que vea si el establecimiento donde se lo va a colocar está debidamente certificado.

En quienes no se recomiendan los Piercings

Hay personas en quienes colocarse un piercing reviste mayores riesgos y cuidados que en otros, por ejemplo, en pacientes con alteraciones del sistema inmunitario quienes son más susceptibles a infecciones o los que sufren de algunas enfermedades de las válvulas del corazón o cardiopatías congénitas, entre otros. Generalmente este tipo de pacientes son instruidos por sus médicos en qué cosas pueden o no hacer, y si no es así y tienen alguna duda pues han de ir a su médico tratante y pedirle información y aclaratorias al respecto, afortunadamente no es la mayoría de las personas. No recomendamos el uso de los piercings sin información apropiada sobre su colocación y manejo.

La lista de personas en quienes NO se recomienda el uso de estos dispositivos es variable y el no aparecer en ella no nos libra de poder tener alguna infección o complicación por la perforación y uso de la joya, pero veamos cuáles son las contraindicaciones que son más nombradas:

  • Mujeres embarazadas
  • Diabéticos
  • Personas con Psoriasis
  • Alérgicos al material del adorno
  • Enfermedades que alteran la cicatrización
  • Los individuos con infecciones en piel del tipo Herpes
  • Personas con tendencia a cicatrices queloides
  • Quienes padecen enfermedades cardíacas congénitas por el riesgo de endocarditis
  • En personas tratadas con anticoagulantes

El contenido aquí expuesto no sustituye la opinión de su médico. En este sitio no hacemos indicaciones médicas ni hacemos juicios de valor.

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Dra. Onelia Greatty

Médica, especialista en Cardiología
Ultrasonido vascular
Gestión de Entornos Virtuales de Salud
Docente para la educación a distancia
Dra. Onelia Greatty

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